Esta semana volví a clases en la Facultad de Ciencias en la UNAM. También esta semana, desde el martes, se llevó a cabo el CONSOL en la FI.
El regreso a clases ha sido más que placentero: Ya extrañaba estar de vuelta en clases, despejándome un poco de las presiones del trabajo y dedicarme un poco a cosas que me gustan y me mueven.
El CONSOL despertó en mí sentimientos encontrados: Luego de mucho tiempo volví a sentir ese espíritu de comunidad, de amigos provincianos, de gente que no veo y con la que me gusta platicar. El CONSOL despertó en mí recuerdos del damog que en la UPN usaba la máquina de Gunnar y jugaba y aprendía el uso de Debian con APT, de aquel curioso que no sabía nada, de aquel ingenuo que estudiaba Biología en la UAM. Aunque creo que las personas evolucionan y justo en este momento me siento mucho más feliz en la vida como nunca antes lo estuve, me da nostalgia recordar aquellas cosas, hasta me dan ganas de volver a la organización del CONSOL con todo el feedback comunitario que he leído en los últimos meses y restarle jurisdicción a aquello que no lo debería tener.
La escuela es por demás divertida. Este semestre metí Teoría de Números, entre otras, la cual luego de un par de clases he visto que estará demasiado chingona (tomar una clase de puros matemáticos es diametralmente opuesto, incluso en la facultad misma, a tomar una clase de matemáticas básicas con puros actuarios, ¿por qué cree? :P). Las matemáticas teóricas son algo que me gustan mucho y que me gustaría seguir estudiando, más por gusto que por el típico «¿y eso para qué te va a servir?». Si en la vida no haces las cosas por gusto y por amor, ¿de qué sirve hacer las cosas?
La vida no podría ser mejor por ahora, no me puedo quejar en nada, me encuentro feliz, con amor, con trabajo y quizás únicamente necesite echarle montón a la salud para estar al 100%.
Creo que por primera vez en mi vida me siento completo, estoy haciendo las cosas a mi alrededor por pasión, por convicción, porque soy feliz y porque me gusta hacerlas. Eso es la meritita neta, y no podría sentirme más afortunado en tantos aspectos a mi alrededor. Gracias a quienes han colaborado porque mi vida sea lo fenomenal que es ahora, pero sobre todo a ti, peque.

